Hoy, todos somos ‘hibakushas’

El secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pidió duplicar los esfuerzos para un mundo libre de los peligros nucleares y las armas atómicas, destacó el peligro que conlleva el creciente tráfico clandestino de materiales nucleares y de tecnología relacionada, y urgió a que en la cumbre de la ONU de septiembre el mundo haga frente a los más urgentes retos del desarme y la no proliferación.

Encaramos una amenaza real de que las armas nucleares se propaguen. Sin una acción concertada, corremos peligro de vernos confrontados a una proliferación nuclear en cadena, advirtió Kofi A. Annan, en un mensaje leído ante 55,000 personas reunidas en el Parque de la Paz de Hiroshima, en el sur de Japón. Por último sentenció: Hoy, todos somos hibakushas (víctimas de la radiación).

Por su parte, el director general de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA), Mohamed El Baradei, subrayó que nadie que haya visto a las víctimas, en imágenes de cine o fotográficas, puede dejar de sentirse horrorizado por la devastación causada por el uso de armas nucleares, aunque reconoció que un mundo sin armas nucleares es todavía una meta lejana.


Kofi A. Annan ya había mandado un mensaje similar a la Conferencia General de Alcaldes por la Paz en conmemoración del aniversario 60 de los bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki y que fue leído por el Sr. Nobuyasu Abe, Sub-Secretario General para Asuntos de Desarme. Dicho mensaje versa mas o menos así:

Hiroshima, 4 de agosto del 2005

Les ruego acepten mis mejores deseos para esta Conferencia de Alcaldes por la Paz en conmemoración del Sexagésimo Aniversario de los Bombardeos Atómicos.

Cuando el átomo fue desintegrado sobre Hiroshima y Nagasaki hace 60 años, una sombra oscura se proyectó sobre nuestro futuro humano. Destrucción y sufrimiento humano sin nombre fueron desatados; más de 100 000 hombres, mujeres y niños fueron muertos instantáneamente y más de 200 000 fueron condenados a una enfermedad horripilante y letal. La política global fue transformada para siempre. Entramos en una nueva y terrorífica era en la cual la aniquilación de la especie humana surgió de pronto como una posibilidad real. Nuestra vulnerabilidad mutua quedó acentuada.

Y, sin embargo, de esa sombra emergió una nueva esperanza. El reconocimiento de nuestra interdependencia abrió paso a las Naciones Unidas y al concepto de nuestra seguridad colectiva. El enlace entre los horrores de Hiroshima y Nagasaki y las aspiraciones que condujeron a la fundación de las Naciones Unidas se manifestó rápidamente: la Asamblea General de la ONU, en su misma primera resolución, declaró que nuestro objetivo común debe ser la eliminación de todas las armas “adaptables a la destrucción masiva”.

Seis décadas más tarde nuestro mundo ha sido realertado a los peligros nucleares. La proliferación nuclear sigue siendo uno de los problemas más urgentes que enfrenta nuestro mundo. Decenas de miles de armas nucleares están ahí, muchas de ellas listas para ser detonadas. El surgimiento de un mercado negro nuclear y los intentos de terroristas de conseguir armas y material nucleares han agravado considerablemente la amenaza nuclear.

Hoy, nuestro reto —como lo fue para los fundadores de Naciones Unidas— es entregar a nuestros hijos un legado más brillante que el que nos fue entregado. Debemos construir un futuro como lo prevé la Carta de la ONU —un futuro más promisorio. Todos los Estados deben hacer su máximo esfuerzo para asegurar que los horrores de Hiroshima y Nagasaki no sean aplicados a ningún otro pueblo, nunca, ni en cualquier otra parte.

Me siento alentado, por cierto, por el hecho de que Uds. están promoviendo su visión de una prohibición global de las armas nucleares para el 2020. Como representantes de las aspiraciones de pueblos y comunidades en todo el mundo, como enlaces entre lo local y lo global, Ustedes tienen un papel crucial que desempeñar.

Albergo la esperanza de que en septiembre, cuando Jefes de Estado y Gobierno se reúnan en Naciones Unidas en uno de los encuentros globales más grandes jamás celebrados por dirigentes mundiales, ellos aprovecharán la ocasión para dar audaces pasos adelante a fin de materializar esa visión de Ustedes. Y será lo menos que deban hacer por el bien de las próximas generaciones, por sus comunidades hoy y en honor de las víctimas de Hiroshima y Nagasaki.

Kofi A. Annan


Hoy, todos somos ‘hibakushas’
– Kofi A. Annan, Secretario general de la ONU.

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